viernes, 12 de abril de 2019

PROPUESTAS PARA LA REACTIVACION ECONOMICA

Dr. Fernando Zamora Castellanos.
Abogado constitucionalista

Publicado en el diario La Nación
https://www.nacion.com/opinion/columnistas/pagina-quince-propuestas-para-la-reactivacion/E55KVOEFQFEE7FWZ66NN24JOJY/story/

La reactivación económica no puede basarse en una dinámica doméstica, o en palabras llanas, la visión debe estar anclada en nuestra capacidad de ofrecer servicios y bienes al exterior. Una analogía para ilustrar el punto: un hogar endeudado y con urgencia financiera, no le sería posible levantarse ideando nuevos servicios que brindar a sus propios miembros, sino que necesariamente debe acrecentar su economía doméstica ofertando a terceros, ajenos a ese núcleo familiar. Por tanto, para dinamizar la economía debemos partir de tres premisas básicas: la primera premisa es que la reactivación económica costarricense necesariamente pasa por lo nuevo que seamos capaces de ofrecer al mundo. La segunda premisa se refiere al hecho de que la inversión que hace crecer a más corto plazo la economía, es la realizada en los rubros o ejes de energía, infraestructura y tecnología; obras de autores actuales como Rifkin, Diamond, o Acemoglu -entre otros-, dan por sentada esta realidad, como un hecho probado por la experiencia histórica. La tercera premisa tiene que ver con un postulado económico: los réditos que un proyecto pueda generar, usualmente están proporcionalmente determinados por las dimensiones del mismo y la cantidad de recursos en él invertidos. Lo que con esto quiero afirmar, es que si queremos una verdadera reactivación económica, una de importantes proporciones, los proyectos a implementar deben ser de gran calado. A partir de estas tres elementales premisas, la reactivación económica debe enrumbarse al menos sobre un mínimo de tres ejes, en función de lo cual aquí enumero algunos proyectos importantes para cada uno de ellos.

En el primero de los ejes, el de energía, hay dos proyectos de gran calado que resultan urgentes y que representarían una fuerte dinamización de la economía; uno de ellos radica en la explotación del gas natural. Recientes publicaciones de la Agencia Internacional de Energía, han confirmado que el gas natural, (junto a la energía solar y eólica), representan hoy el 85% del crecimiento de las llamadas energías primarias. Y adviértase que, si bien es cierto, la energía eólica y la solar lideran la transición en el rubro eléctrico,  es el gas natural el que representa la mayor transición en lo que se refiere al sector “combustibles”. Si al desarrollo del gas natural le sumamos el estímulo alternativo a algunos biocombustibles sostenibles ambientalmente, como lo es por ejemplo la palma de coyol, la cual puede cultivarse incluso en terrenos áridos y laderosos, estamos ante la posibilidad real de liberarnos del petróleo, dinamizar nuestra economía agraria interna, y ahorrar al país más de mil millones de “petrodólares” anuales. Por ejemplo, el Ejecutivo debería proponer ya un referendo que haga política y socialmente viable la explotación del gas natural en nuestros mares. Por cierto, sobre la existencia de grandes yacimientos de gas natural en el país, el Colegio de Geólogos ha sido abundante en aclaraciones.

En el segundo eje, el de infraestructura, existen al menos cuatro proyectos realizables de gran calado. Uno de ellos es la modernización y ampliación de los trenes eléctricos. Este gran proyecto tiene dos fases: por una parte, la modernización de los trenes eléctricos que transportan bienes y personas del valle central a nuestros puertos pacífico y caribe, y por otra, el proyecto del corredor ferroviario transcontinental de contenedores. Tal corredor ofrece la solución de una necesidad cada día más urgente de la economía mundial, como lo es la existencia de grandes puertos en la cintura del continente, que no solo permitan el simple paso entre un océano y otro de la mercadería, sino además la redistribución y transporte a alta velocidad de los contenedores que arriban en los buques. En el norte de nuestro país, entre el Pacífico de Cuajiniquil, y el Atlántico costarricense, existe una extensa llanura que cruza el país y que permitiría la construcción de un corredor ferroviario de alta velocidad y bajo consumo energético, pues no hay cordilleras que esquivar. Nuestro norte, actualmente azotado por el bandolerismo, sería una región turbina de nuestro desarrollo. Otros dos proyectos de gran calado son el necesario impulso a dos aeropuertos internacionales, el de la zona sur y el gran aeropuerto “hub” de Orotina, aunque lastimosamente el gobierno ha desistido de éste último. ¿Por qué lo reprocho? Bien lo advierte el economista Jeffrey Sachs en su obra “El fin de la pobreza”: la idea central de su libro nos recuerda que la riqueza de una nación radica en su capacidad de ofrecer e intercambiar bienes con el mundo, tránsito de personas, así como de los medios que le permitan hacerlo, o sea, ampliar las vías de comunicación hacia el mundo. ¿Alguien duda que esos aeropuertos amplíen nuestra capacidad de intercambiar bienes y tránsito de personas hacia el exterior?
 
En el tercer eje, el de los servicios de alta tecnología, la idea de grandes parques ecotemáticos la he consultado con inversionistas extranjeros conocedores del tema. Al respecto amerita recordar por ejemplo, lo que aportan al PIB mexicano los grandes parques ecotemáticos del Estado de Quintana Roo, o lo que aportan los parques temáticos a la economía del Estado de Florida. Solo en los primeros quince días de diciembre del pasado 2018, el Estado de Quintana Roo había recibido un millón de turistas, prácticamente lo mismo que nosotros recibimos en seis meses.  Y me refiero a Quintana Roo y sus parques ecotemáticos, siendo que en riquezas ecológicas y biodiversidad para mostrar al turismo no tenemos absolutamente nada que envidiarle a esa región. Aquí el gobierno anterior intentó algo similar con un parque ecotemático en Guanacaste, el cual llamarían Discovery, y que prometía convertirse en una inversión similar a esas que atraen millones de viajeros a Quintana Roo o la Florida. Pero como sucede hoy con casi todo aquí, el tema se quedó en el intento. En esta materia de servicios, otro proyecto de gran calado es el de los parques empresariales en zonas económicas especiales. Es una ampliación de nuestro viejo concepto de zonas francas, de tal forma que sea posible una audaz atracción de inversiones incluso en actividades de baja tecnología, que permita también ofrecer empleo a mano de obra menos calificada. En este particular, me han impresionado gratamente anteproyectos que han hecho un equipo de profesionales agrupados en torno a un concepto denominado “Costa Rica Project Factory”. En fin, el gobierno tiene con qué actuar ya. fzamora@abogados.or.cr

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