lunes, 8 de mayo de 2023

RUPTURA CON CINDE

 Dr. Fernando Zamora Castellanos.

Abogado constitucionalista

 La Coalición costarricense de iniciativas de desarrollo (CINDE) nace en el marco histórico del cambio político acaecido con ocasión de la crisis monetaria y productiva de los años de la década de mil novecientos ochenta en Costa Rica. Para entender a CINDE, es indispensable entender la coyuntura histórica en la que ella nació. En 1982, el año de la fundación de CINDE, tres estadistas, Luis Alberto Monge, Alberto Fait y Carlos Manuel Castillo llegaron al poder. El primero como presidente de la república, el segundo como vicepresidente, y el último, rector del equipo económico. Al llegar al poder se encontraron con una situación gravísima, más grave que la crisis que hoy vivimos. El que desee leer las estadísticas terribles de aquel momento histórico, puede leerlas en el reporte económico del Banco Interamericano de Desarrollo del año 1983.

¿Qué hicieron estos líderes? Tres estrategias: En política pública implementaron una ofensiva de atracción de inversiones extranjeras, incentivo a las exportaciones y disminución de impuestos. En el marco de esta primera estrategia es que fue fundada CINDE ¿Cuál rumbo emprendieron? ampliaron el régimen de zonas francas, implementaron el certificado de abono tributario, el Banco Central capitalizó a los bancos estatales para ofrecer bajo interés, lo que incentivó la actividad productiva sobre todo agro exportadora, creando la agricultura de riego con SENARA para fortalecer la producción agrícola con reconversión productiva y ofrecer otros productos de exportación distintos al del café y el banano, como lo eran por ejemplo las naranjas a gran escala, la piña, el cardamomo o las flores. Por ejemplo, en cítricos, llegamos a ser el 5to país del mundo en producción por aquellos primeros años. En el mismo acto emitieron una directriz para dar crédito blando, pero para levantar la producción orientada prioritariamente en productos de la canasta básica. Esto por cuanto una promesa de su campaña había sido levantar al agro con un lema titulado “volvamos a la tierra”. Ampliaron las exportaciones negociando la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, que permitía el ingreso de nuestras exportaciones al primer mundo con aranceles preferenciales y firmaron tratados bilaterales y multilaterales de comercio en donde no solo se promocionaban mejores condiciones para las exportaciones a los Estados Unidos, sino la inversión extranjera directa de dicho país. En lugar de perseguirlas y gravarlas, -como lo hace hoy la clase política-, promovieron los servicios mediante incentivos tributarios a la industria de alta tecnología y turismo. Incluso crearon un Ministerio de exportaciones que hoy se llama de Comercio Exterior o COMEX. Igualmente fue en el marco de esa estrategia que se fortalecieron entidades laterales como Procomer. Corolario de estas decisiones, y convencidos del crecimiento que así tendrían, establecieron una estrategia de distribución de la riqueza, pero no con la política de regalar las cosas, sino a partir del fortalecimiento de la productividad de las organizaciones populares, para lo cual firmaron la ley de asociaciones solidaristas, para abrir a los trabajadores el acceso a capital de las empresas, fortalecieron las asociaciones mutualistas que hoy, por cierto, son fuertes en el desarrollo de la economía social solidaria, como lo es la Caja de Ande, Jupema, o la sociedad de seguros del magisterio, y firmaron la ley de asociaciones cooperativas al extremo de nombrar un ministro para asuntos cooperativos.

Pues bien, sin ser propiamente entidad estatal, desde aquel momento y dentro de aquella coyuntura histórica CINDE se convirtió en una poderosa herramienta dentro de los objetivos de aquella política de atracción de empresas e inversiones, y durante los últimos treinta años una socia estratégica por cuyos frutos es conocida. No cabe duda que el balance “costo-beneficio” de su labor es favorable para el país. Tal y como este diario lo ha reportado, entre los galardones de CINDE, está el logro de atraer más de 400 empresas y generar, con ello, entre empleos directos e indirectos, más de doscientos cincuenta mil puestos de trabajo. Solo para ilustrar con un ejemplo, la acción de dicha organización fue de vital importancia en la llegada de INTEL a nuestro país. Los buenos resultados de la entidad, tanto los que se han generado a través de estos treinta años, como los alcanzados recientemente, descartan todo argumento que justifique tal ruptura en una acción ineficiente de la Coalición, pues tirios y troyanos han reconocido sus méritos, que se han traducido en múltiples premios internacionales y reconocimientos. Por segundo año consecutivo fue galardonada como la mejor agencia de promoción de inversiones de Latinoamérica y el Caribe, en la escala elaborada por Site Selection, una revista especializada, y mundialmente reconocida por asistir como herramienta informativa en la expansión internacional de las grandes empresas del mundo. Además, no por casualidad el Centro internacional de comercio de la organización de las Naciones unidas (ONU), reconoció el año pasado a CINDE como la mejor promotora de inversiones del mundo. Aunque la justificación que el gobierno ofreció para romper el convenio con la entidad es la carencia de recursos fiscales para mantener la subvención que el Estado otorga a dicha entidad, la realidad es que tal justificación violenta un principio gerencial básico de costo beneficio, que se resume en el hecho de que nunca se rompe una alianza que otorga más beneficios que los costos que acarrea. En todo caso, resulta suicida negar la vital importancia de la inversión extranjera en el desarrollo, que es a lo que fundamentalmente se dedica CINDE. Tan solo el año pasado, tal inversión le generó al país más de veinte mil empleos y cuarenta nuevos arribos de empresas. Así las cosas, no es de extrañar que el sector empresarial y político serio del país se sienta “en shock” ante esta decisión. Una decisión que de momento no tiene lógica sensata. Y siendo CINDE una organización no política, doy por hecho que no se le ha registrado en el facturero de las vendettas políticas que parece estar cobrando este gobierno.  fzamora@abogados.or.cr  

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